La temperatura corporal es una medida de la capacidad del organismo de generar y eliminar calor. El cuerpo es muy eficiente para mantener su temperatura dentro de límites seguros incluso en presencia de temperaturas exteriores extremas.

El rango de temperatura normal del cuerpo humano se establece típicamente entre 36.5 y 37.5 °C (97.7 – 99.5 °F) esta varía de acuerdo a muchos factores, sexo, edad, hora del día, el nivel de esfuerzo, el estado de salud, en qué parte del cuerpo se realiza la medición, el estado de conciencia (despierto, dormido, sedado) y las emociones. La temperatura corporal se mantiene dentro de este rango mediante un proceso llamado termorregulación, controlado por el sistema nervioso central.

Es importante tener en cuenta que la temperatura corporal es más baja por la mañana y puede alcanzar valores ligeramente superiores a 37.5 °C en la tarde, sin que esto indique una patología. Por ello, los valores deben individualizarse según los factores mencionados.

–>¿Qué es la fiebre?

La fiebre es una respuesta normal del sistema inmunitario ante diversos estímulos, tanto externos como internos. Generalmente, se asocia con procesos infecciosos, pero también puede aparecer en el contexto de enfermedades inflamatorias, tumorales, neurológicas o por exposición a tóxicos. Aunque los valores normales de temperatura pueden variar, se considera fiebre cuando la temperatura corporal alcanza o supera los 38 °C.

–>¿Cuáles son los signos o síntomas asociados a la fiebre?

Generalmente son síntomas inespecíficos que varían de persona a persona y que están relacionados con la causa de la fiebre. Los más recurrentes son: dolor de cabeza (cefalea); dolores musculares generalizados o localizados en la zona lumbar (mialgias); dolores articulares (artralgias), sensación de sueño o fatiga y escalofríos coincidiendo con el aumento de la temperatura.

Los signos asociados a la fiebre con frecuencia los detectará el profesional de la salud al realizar la exploración y serán: aumento del pulso o taquicardia; aumento de la presión arterial coincidiendo con el aumento de la temperatura que al ceder vuelve a valores normales; aumento de la frecuencia respiratoria o taquipnea con el objetivo de regular la temperatura. También pueden aparecer: astenia (cansancio fácil), anorexia (menos apetito) y polidipsia (aumento de la sed); este último para compensar las pérdidas de líquido derivadas de la fiebre.

–>¿Cómo tomar la temperatura?

Se recomienda el uso de termómetros electrónicos, que proporcionan lecturas rápidas y precisas. Los sitios de medición más comunes son:

  • Oral: Coloque el bulbo del termómetro bajo la lengua, cierre la boca y respire por la nariz. Mantenga el termómetro en su lugar durante 3 minutos o hasta que el dispositivo emita una señal.
  • Rectal: Indicado principalmente en bebés y niños pequeños, ya que en ellos la medición oral de la temperatura no puede realizarse de forma segura. Coloque al niño boca abajo en una superficie plana o sobre el regazo. Separe sus glúteos e introduzca el extremo del bulbo del termómetro un poco más de 1/2 a 1 pulgada (1 a 2.5 centímetros) en el canal anal (puede utilizar lubricante) con cuidado de no introducirlo demasiado. Retírelo tras 3 minutos o cuando el dispositivo pite.
  • Axilar: Coloque el termómetro en la axila y presione el brazo contra el cuerpo. Espere 5 minutos antes de leer la temperatura.

Los termómetros electrónicos de infrarrojos para uso en la frente son más precisos que los termómetros de oído, y su precisión es similar a los termómetros de bulbo.

Si usted tiene termómetro de mercurio para uso axilar las recomendaciones de uso son similares; tenga en cuenta que los termómetros de vidrio con mercurio pueden romperse y este elemento resulta tóxico, sobre todo en niños. 

–>¿Qué recomendaciones he de seguir para una correcta toma de la temperatura?

  • Siempre limpie el termómetro antes y después de usarlo. Puede hacerlo con agua jabonosa fría o alcohol para frotar.
  • Espere al menos 1 hora después de realizar ejercicio intenso o después de un baño caliente antes de tomar la temperatura corporal. Espere de 20 a 30 minutos después de fumar, comer o tomar un líquido caliente o frío.
  • Lea las instrucciones que vienen con el termómetro.
  • No use el mismo termómetro para tomar temperatura oral y rectal. Ponles etiquetas que digan cuál es oral y cuál es rectal.
  • Tenga en cuenta que la temperatura puede disminuir si has usado medicamentos analgésicos o antiinflamatorios en las horas previas.

–>¿Qué hacer si tengo fiebre?

Si la temperatura ha sido tomada de manera adecuada y se comprueba que tiene fiebre, aquí tienes algunas medidas que te pueden ayudar a regular tu temperatura corporal. Ten en cuenta que su efectividad puede depender de la causa subyacente de la fiebre y se recomienda en todos los casos consultar a tu médico de referencia.

  1. Beber líquidos: La hidratación es fundamental para la regulación de la temperatura corporal. El agua ayuda a mantener el equilibrio de líquidos y favorece la disipación de calor a través de la sudoración y la evaporación.
  2.  Usar ropa ligera: La ropa ligera permite una mejor circulación del aire alrededor del cuerpo, lo cual facilita la liberación de calor. Esto está en línea con principios de la termorregulación: si el cuerpo está cubierto con materiales que retienen el calor, la temperatura puede subir más rápido.
  3. Hacer baños con agua tibia: El uso de agua tibia para reducir la fiebre es una práctica basada en estudios de termorregulación. Esta medida ayuda a transferir el calor corporal hacia el agua, lo que favorece la reducción gradual de la fiebre.
  4. Ventilar: La ventilación o el uso de aire acondicionado promueve el intercambio de calor entre el cuerpo y el ambiente, favoreciendo la disminución de la temperatura corporal. En investigaciones sobre golpes de calor, se ha demostrado que el enfriamiento por aire es efectivo para prevenir daños a la salud.
  5. Aplicar compresas frías: El enfriamiento localizado con compresas frías es una medida eficaz porque la piel actúa liberando el calor del cuerpo. Colocar compresas frías sobre áreas como la frente o los tobillos puede ayudar a disminuir la temperatura, ya que en esas zonas los vasos sanguíneos están más superficiales, lo que ayuda a disipar el calor.
  6. Guardar reposo: El reposo es una recomendación estándar cuando hay fiebre, ya que el esfuerzo físico aumenta la producción de calor en el cuerpo. Cuando el cuerpo está descansando, puede centrarse en la regulación de su temperatura sin aumentar su actividad metabólica.
  7. Evitar bebidas alcohólicas y cafeína: Tanto el alcohol como la cafeína tienen efectos diuréticos, lo que puede aumentar el riesgo de deshidratación, que a su vez dificulta el proceso de enfriamiento del cuerpo y, por tanto, su termorregulación. Mantenerse hidratado es esencial para que el cuerpo pueda manejar la fiebre de manera eficiente.
  8. Usar medicamentos antipiréticos: Fármacos como el paracetamol o el ibuprofeno son ampliamente utilizados para reducir la fiebre, ya que actúan sobre el centro de termorregulación en el cerebro (el hipotálamo), reduciendo la temperatura del cuerpo. Estos medicamentos han sido ampliamente estudiados y se ha demostrado que son eficaces para reducir la fiebre en diversos contextos.

*Es importante tener en cuenta que, aunque estas medidas son útiles, la causa de la fiebre o aumento de la temperatura debe ser evaluada por un profesional de la salud, especialmente si la fiebre es persistente o muy alta, o si se acompaña de otros síntomas.

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